Nunca has estado al borde del abismo, ni tampoco sentido la necesidad de saltar entre las rallas blancas del suelo. No has perdido la fe en lo que todo esto representa, ni quieres quedarte dormido esperando una solución que nunca llega, que fracasa, que aterra...
No mirar atrás significa avanzar, no dejarse llevar por ese "Te quiero" prendido del quizá. Desviar la vista del camino trazado que ya no es. Viajar a ciegas, y despedirse en la niebla.