Escuchas esa canción. Sí, esa que hace mil años que no escuchabas, y piensas en todo lo que has cambiado tu en ese tiempo. No puedes evitar que una pequeña y tímida lagrimita asome por esos ojos. Pero la nostalgia no es tan mala como dicen, ¿no?.
No sé vosotros, pero soy de poner las canciones que me gustan una, y otra, y otra vez. ¿Por qué no?. Nunca tendríamos que dejar de repetir esas cosas que nos hacen sentir vivos y llenos. Y sabemos que no nos vamos a cansar en la vida de ellas.
Defiendo las canciones en bucle. Llamémoslo, un pequeño secreto a voces. Pequeñísimos placeres de la vida.
La piel de gallina, mientras esa voz, ESA perfecta y nítida voz, inunda mi cabeza. ¿Cómo puede ser tan cálida y familiar una voz?. No me lo explico. Pero lo entiendo.
Se acaba. Le vuelvo a dar al play. Me vuelvo a emocionar. A la enésima vez, me arranco a cantarla, ya entiendo por qué parece que va a llover; pero me da muy igual.
Recuerdo lo importante que era para mi esta canción, y me maldigo una y otra vez por haber dejado de escucharla. ¿Renunciamos a nuestra esencia con el paso del tiempo?. No me parece nada justo... Y...¿la culpable?, por supuesto, una servidora.
Porque... Quién sabe más de mi, ¿la niña que fui con 14 años, o la mujer que creo que soy ahora con 19?. Mmm, ya van muchas preguntas. Puede, que gane la de 14. Simplemente, porque es mi esencia; la versión alpha de mi misma. Sí, me gusta cómo suena eso.
¿Aspiramos a una versión más completa de nosotros mismos?. Puede que sólo intentemos escapar de nosotros.
Es verano, la gente sueña con reinventarse día tras día, dejando de lado la esencia.
Pase lo que pase, no voy a olvidar quién soy, o quién fui; sin dejar de lado quién quiero ser. Un verdadero lío, ¿verdad?. Pero yo me entiendo.
No voy a colgar mis viejas Converse rojas, por mis tacones de aguja; al igual que no voy a dejar de calzarme unos taconazos y comerme la ciudad.
Puede que hable desde la más absoluta nostalgia. No sé. Muchas cosas en poco tiempo. Pero... Pase lo que pase.
En esencia soy la misma. ¿No?.
lunes, 23 de junio de 2014
sábado, 21 de junio de 2014
Call it magic.
El amanecer me volvió a sorprender abrazada a ti. Los rayos del Sol nos acarician, mientras tímidamente me escondo entre las sábanas. Me estiro, hago algún ruidito, y me abrazo aún más a ti.
No se cuanto puede durar ese momento, pero te veo ahí, a mi lado, con la ropa justa y dormido; y bebo de ese instante deseando que dure eternamente.
Y es que lo mágico de las noches es ese enredo de sábanas, de besos perdidos y caricias encontradas. Ese "Quiero y puedo". Y lo haces. Y lo perfecto de esas noches, es ver cómo todo ese juego, se resuelve en un encuentro de miradas dormidas, de besos mañaneros, y un "Estas preciosa recién levantada" entre bostezos, bromas y sonrisas.
No te das cuenta, pero no quieres salir de esa cama, alargas los besos todo lo que puedes y más, pides uno de esos abrazos infinitos... Y te pierdes.
La mañana continúa entrando, sin cesar en su intento de sacar esas dos almas de la cama. Pero te niegas a aceptarlo. Y no lo aceptas.
Me quedo ahí, mirando esos ojos marrones. Y no quiero nada más.
No se cuanto puede durar ese momento, pero te veo ahí, a mi lado, con la ropa justa y dormido; y bebo de ese instante deseando que dure eternamente.
Y es que lo mágico de las noches es ese enredo de sábanas, de besos perdidos y caricias encontradas. Ese "Quiero y puedo". Y lo haces. Y lo perfecto de esas noches, es ver cómo todo ese juego, se resuelve en un encuentro de miradas dormidas, de besos mañaneros, y un "Estas preciosa recién levantada" entre bostezos, bromas y sonrisas.
No te das cuenta, pero no quieres salir de esa cama, alargas los besos todo lo que puedes y más, pides uno de esos abrazos infinitos... Y te pierdes.
La mañana continúa entrando, sin cesar en su intento de sacar esas dos almas de la cama. Pero te niegas a aceptarlo. Y no lo aceptas.
Me quedo ahí, mirando esos ojos marrones. Y no quiero nada más.
martes, 28 de enero de 2014
Por embriaguez emocional.
Sabía, que la solución de sus problemas no los encontraría al final de un vaso medio vacío, al igual que esperaba que, el tintineo de los cubitos de hielo contra el cristal en su mano, no fuesen su única compañía a partir de esa noche.
Nublaba sus penas en toda clase de bares, con compañías extrañas. Por diversas complicaciones, su estado pasó a ser: "Por embriaguez emocional".
El calor escapaba a la misma velocidad de entre sus sábanas como salía de su corazón. Sus sueños, cada vez más tenues y escasos, se estrellaban contra el cristal, queriendo escapar de aquella enfermiza esencia. Enfermiza, tal vez, por el alcohol en sangre, por la carencia de interés en el resto del mundo; o simplemente por ese halo verde, casi nauseabundo que titilaba en sus ojos, perdiendo su magia castaña.
La primavera se llevó consigo, el brillo de su sonrisa. Ya nada le importaba, ni nada le quitaba el sueño; un sueño artificial inducido por estupefacientes y falta de consuelo.
Su única vía de escape, que la monotonía de los días no cambiara."Pon otra copa, hoy soy la sombra de un sueño".
Nublaba sus penas en toda clase de bares, con compañías extrañas. Por diversas complicaciones, su estado pasó a ser: "Por embriaguez emocional".
El calor escapaba a la misma velocidad de entre sus sábanas como salía de su corazón. Sus sueños, cada vez más tenues y escasos, se estrellaban contra el cristal, queriendo escapar de aquella enfermiza esencia. Enfermiza, tal vez, por el alcohol en sangre, por la carencia de interés en el resto del mundo; o simplemente por ese halo verde, casi nauseabundo que titilaba en sus ojos, perdiendo su magia castaña.
La primavera se llevó consigo, el brillo de su sonrisa. Ya nada le importaba, ni nada le quitaba el sueño; un sueño artificial inducido por estupefacientes y falta de consuelo.
Su única vía de escape, que la monotonía de los días no cambiara."Pon otra copa, hoy soy la sombra de un sueño".
domingo, 26 de enero de 2014
Suscribirse a:
Entradas (Atom)