Sabía, que la solución de sus problemas no los encontraría al final de un vaso medio vacío, al igual que esperaba que, el tintineo de los cubitos de hielo contra el cristal en su mano, no fuesen su única compañía a partir de esa noche.
Nublaba sus penas en toda clase de bares, con compañías extrañas. Por diversas complicaciones, su estado pasó a ser: "Por embriaguez emocional".
El calor escapaba a la misma velocidad de entre sus sábanas como salía de su corazón. Sus sueños, cada vez más tenues y escasos, se estrellaban contra el cristal, queriendo escapar de aquella enfermiza esencia. Enfermiza, tal vez, por el alcohol en sangre, por la carencia de interés en el resto del mundo; o simplemente por ese halo verde, casi nauseabundo que titilaba en sus ojos, perdiendo su magia castaña.
La primavera se llevó consigo, el brillo de su sonrisa. Ya nada le importaba, ni nada le quitaba el sueño; un sueño artificial inducido por estupefacientes y falta de consuelo.
Su única vía de escape, que la monotonía de los días no cambiara."Pon otra copa, hoy soy la sombra de un sueño".
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