lunes, 19 de junio de 2017

Bla, volumen III


 Que es tarde, mis uñas son un desastre extrapolable,
 y la voz de John Mayer no alcanza a curar mis heridas.
 Que no se qué hacer cuando el calor aprieta, 
la luz se apaga, y la mente vuela.
  Que no le aguanto un asalto a la vida sin chocolate, 
ni un duelo de miradas a mi espejo,
 aunque lo mire de reojo. 

Y ya no se si escribir un verso,
 o acabar con un beso y a parte, 
la pesada noche que me queda por delante.
 Que ya no caben más historias en el cajón de los calcetines, 
y el de la ropa interior esta falto de historias con finales.

   Que ya no se si empezar el cuento, 
o si éste acabó al recluirme en aquella torre. 
Si te dedico un punto y coma, o un perdona y seguido,
 o si ni siquiera aguanto el suspense 
de los puntos, que en fila, me hacen tropezar.
 O si, por el contrario, me dedico a ser temerario trapecista, 
dando tumbos por la vida. 
Saltando de cuerda en cuerda, 
cuando tengo cosas realmente importantes que hacer.

   Que sigo destrozando la prosa que nace de mis dedos, 
y que, vuelo tan lejos,
 que mi teclado no llega a alcanzarme.
Y me sirve de terapia, de solución no anunciada,
que llega, que inunda, que arrastra,
y que a veces, te hace olvidar.











No hay comentarios:

Publicar un comentario