martes, 29 de septiembre de 2015

Eme en acústico

   Canciones en acústico, y me da que pensar.
   Hoy es uno de esos días en los que estas cansada, la cabeza no deja de darte vueltas, y te sientes un poco melancólica, pero no recordando algún episodio en concreto de tu pasado, sino otro tipo de melancolía, añoranza de aquello que no has vivido. Ningún sentido, pero así es el coco.
   Cada vez tengo más claro que quiero vivir aventuras. Sí, aventuras he dicho. Salir de ese espacio de confort ficticio que nos montamos cada uno en nuestro día a día.
   Vivir en un pequeño apartamento con mucha luz, en alguna ciudad perdida del globo. Desayunos para llevar, sin tener prisa. Caminar descalza, con los zapatos de la noche anterior colgados de los dedos de las manos.
   Asistir a cursos de pintura, de literatura, algún que otro recital de poesía... Escribir mucho...
   Empaparme de la ciudad. Respirarla. Cómo cuando escuchas una canción lenta, suave, que te electrifica cada cm del cuerpo.
   No quedarme quieta ni un sólo momento, Tanto que ver, tanto que sentir...
   Me parece hasta poético: vivir con la maleta hecha. Claro que, no eternamente, sino de forma efímera y fugaz. Acostarme y despertarme en diferentes puntas del mundo. Bff.
   Esa melancolía, cada vez más presente, más sonora... Acústica.
   Ganas. Miedo a crecer, a no saber qué esperar. Si acelerarse o pisar el freno.
 
   Agridulce. Extraño. Lento. Intenso. Serendípico. Inefable.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario