lunes, 9 de mayo de 2016

Une question.

   Que me respondas, ya no es una respuesta. Que pasen los segundos sin respiro, no me vale lo más mínimo si pasas ausente el infinito. Tú que ya no respondes, y yo, que me pierdo en preguntar.
   En lo efímero del Mundo transcurre la vida; en su fragilidad se pierde el Caos. Y en medio de todo eso... Nos encontramos.
   Entre idas y venidas de fantasmas por la calle, entre vientos que no soplan desde ningún lado. Entre todo eso y más... Ahí... Y me encuentro, sin palabras que me acompañen.
   Cada respuesta, se transforma al rozar los labios de quien no sabe entonar la interrogación, de quien no sabe entender la vida mirando directamente a los ojos.
    Y es eso... No sabemos entender la vida, ni nos esforzamos en que ella nos devuelva la oportunidad de redención... No sonreímos, no vivimos, no disfrutamos, sólo cuestionamos y somos cuestionados.
La fría naturaleza del hombre que no deja ver más allá.
   Finalmente, el bosque de siempre, que ésta vez, no nos deja ver las nubes.


 

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