Supongo, que todo quedó cubierto por una capa de niebla. Por eso mismo no duele tanto.
Supongo, que cada momento vivido, simplemente se convirtió en un recuerdo, con demasiados detalles para poder mantenerse intacto.
No dejo de suponer. Y supongo, que lo hago mal.
Besos perdidos, caricias olvidadas, susurros callados. Todo quedó sepultado bajo ese "algo" más significativo e importante.
Supongo, que ya no me hace falta. Que todo sigue su curso natural.
Supongo, con miedo a suponer, que tu vida sigue. El mundo no se para, aunque estés tirado en el suelo.
Supongo, que la niebla se disipará algún día, que veremos el Sol, y contaremos las estrellas. Supongo, que todo esto empieza a arrancar.
Sigo sin dejar de suponer, dejémosle paso a la intuición.
Intuyo, que no todo es negro; que se pueden sacar sonrisas de flojeras, abrazos reencontrados en el tiempo, palabras hasta tarde que te llenan.
Intuyo que es mejor ahora. Que el pasado es pasado, que no te puedes aferrar a él, pero sí evocarlo con una tierna sonrisa en la cara.
Intuyo, que después de la lluvia todo tiene más color. Y me encuentro en el suelo, sentada con mi chubasquero amarillo puesto, mientras la gente pasea alrededor sin reparar en mi. En la chica empapada, que a pesar de ello, mantiene una pequeña sonrisa.
Simplemente lo se; dejo de intuir.
Se, que la tormenta ha pasado. Que todo amaina y ya se puede ver la luz del faro.
Se, que no por pequeño dejas de ser grande; que no llegas a estar sólo por muy oscura que se vuelva la habitación.
Se, que todo tiene su por qué, aunque en cierto momentos no se lo encontremos.
Se, que suponer es fácil; pero saber, reconforta.
También se, que lo imposible tiene muchos matices; y he aprendido que la improbabilidad deja un gran resquicio a la esperanza.
Prefiero ser improbable a imposible. Y eso, lo se.
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